
Aquel día jueves 16 de Diciembre de 1993, tuve que viajar a Santiago con mi hermano y juntarnos con unos primos, quienes nos llevarían hasta el estadio nacional; juntos compartiríamos el evento más esperado en Chile; la venida de un Beatle, Paul McCartney.
Aquella tarde, ya como a las 19 horas e instalados en galería, notamos que el público no era lo suficiente; pero después llegado las 21hrs, de una forma mágica y misteriosa, miles de personas se amontonaron en cancha, logrando una cantidad de público insuperable.
Cerca de las 22 horas, con un leve retraso, aparece la palabra «NOW» en las pantallas y con un sonido tremendo, comienzan con «Drive my Car»…no lo podíamos creer!. Mi hermano cual fan de los 60’s, gritaba como loco y agarrado de las rejas, era una escena parecida al Shea Stadium. Unos asientos mas arriba, estaba yo y mis primos cantando; aunque a ellos no los vi disfrutando mucho, ya que no son muy conocedores de los Fab Four y aquellas entradas, eran para otros amigos realmente fans, que no fueron por un terrible mal entendido (Esa es otra historia).
El concierto seguía su curso, pasaban canciones del cuarteto de Liverpool, Wings y del último disco de aquel entonces: «Off the Ground». El sonido debo destacarlo, ya que es algo que siempre tengo en atención y debo decir que estuvo increíble, a la altura de un Beatle y donde en ningún momento presentó fallas o caídas…fue perfecto.
Pasaban y pasaban las canciones y todo parecía siendo surrealista, mi hermano gritando y llorando…yo sin despegar los ojos del escenario y el público en general, moviéndose al ritmo del rock.
Son muchas cosas que se pueden escribir con respecto a tal emocionante evento, pero aquel jueves de diciembre, a pocos días de Navidad, no pudimos haber tenido mejor regalo. Si bien recuerdo, Paul finalizó con Hey Jude; pero el momento mas emocionante para mí, fue con la canción «C’mon People», donde imágenes de John, George y Ringo aparecían, junto a las de Janis Joplin, Jimmi Hendrix y otros artistas; realmente emocionante y con lágrimas en los ojos.
Posteriormente el año 2011, en su segunda venida, con un Paul mas entrado en edad (69 años)..en 1993 tenía 51 años. En aquella oportunidad, noté que su voz un poco mas desgastada, no dejaba de sorprender, ya que la fuerte interpretación de toda una vida, le había dado la suficiente potencia, como para seguir deleitando los oídos de los fanáticos.
Genio y figura, héroe de una generación, Sir Paul o simplemente Paul, el bajista de Los Beatles…nuevamente en Chile.